Archivos para junio, 2012

Volar sin alas…

Posted in Poemas on 22 junio, 2012 by zoe749

Es posible volar sin tener alas

y nadar sin necesidad de ser un pez

Puedo sentarte frente a mi mientras me tapo

los ojos con las manos,

y hasta sentir que te toco aunque no estés aquí.

Pero, como podría, sin ser Neruda,

decirte lo que quiero decirte

y que lo oigas como quiero que lo oigas

De vez en cuando me digo:

quizás es cierto que nos conocemos desde hace siglos

y me subo al delirio y me relamo

y hasta creo recordar nuestros caminos desandados

y aquellos maestros compartidos,

El arte de amar…

El principito…

Y aquel hermoso libro, el de La casa redonda…

que alguna vez

debimos leer juntos…


Y un minutos después, ya estoy diciendo:

no puede ser verdad.

Nunca exististe

y si exististe, jamás nos encontramos.

Porque si todo fuera como yo imagino,

jamás podría perdonarte

tu inoportuno y absurdo silencio

de estos últimos 50 años.


Marta Bujó

de Antología de un tiempo que no fue.

ZOE

Acerca del apego.

Posted in Reflexiones on 21 junio, 2012 by zoe749

 

Esto lo quise compartir con ustedes, como todo lo que leo, me gusta y me identifico porque siento como ya les dije que me ayuda a crecer, aunque como también les dije, los hechos enseñan más, no obstante a veces te reflejas en los libros tal cual como en el espejo…disfrutenlo….

Quiero poder abrir mi mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy ya no es para mí, lo que hoy no me pertenece.

…”No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir.

No quiero que hagas nada para quedarte más allá de cuanto quieras.

Mientras yo deje la puerta abierta voy a saber que estás acá porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir ya te habrías ido…” Jorge Bucay, El camino de las lágrimas, Editorial Sudamericana, página 76.

…”Podría haber y de hecho hay muchas cosas que tomo para toda la vida. A ellas puedo aferrarme tranquilo porque estarán a mi lado hasta mi último minuto, porque yo he decidido que estén conmigo para siempre” Respuesta: ¡MENTIRAS! Este es el primero de los aprendizajes del ser adultos. Me guste o no, voy a ser abandonado por cada persona, por cada cosa, por cada situación, por cada etapa, por cada idea, tarde o temprano, pero inevitablemente. Y si así no fuera, si yo me muriera antes de que me dejen y no quiero aceptar que de todas maneras todo seguirá sin mí, deberé admitir que seré yo el que abandona y sería innoble que no estar alerta, para no retener, para no atrapar, para no apegar, para no encerrar, para no mentir falsas eternidades incumplibles. ¿Cuánto puedo yo disfrutar de algo si estoy cuidando que nada ni nadie me lo arrebate?

Supongamos que esta estatuita en tu escritorio, ese adorno o aquel cenicero están hechos de un material cálido y hermoso al tacto, de paso, estamos tan poco acostumbrados a registrar táctilmente las cosas que el ejemplo suena impertinente, tenemos muy poca cultura en el mundo sobre la importancia del sentido del tacto, uno puede encontrar en los negocios de regalos de todo el mundo objetos para satisfacer la vista y el oído, dulces y alimentos para satisfacer el gusto, perfumes y otras cosas para satisfacer el olfato, todo se vende, pero casi no hay cosas a la venta para disfrutar con el tacto. Es una cosa particular, no hay una cultura táctil, como si las manos sólo sirvieran para sostener, agarrar, pegarle a otro o cuando mucho acariciar; pero no hay buen registro del placer de lo táctil.

 Vamos a imaginar que esa estatuilla es, pues, una de las pocas cosas diseñadas para ser agradables al tacto. Supongamos ahora que yo la agarro porque me parece que alguien me la quiere sacar, La aprieto muy fuerte para evitar que me la quiten. Es muy probable que yo retenga el objeto, pero dos cosas van a pasar: la primera es que se acabó el placer, no hay ninguna posibilidad de que yo disfrute táctilmente lo que defiendo (pruébenlo ahora, pongan algo fuertemente entre sus manos y aprieten. Fíjense que no pueden percibir cómo es al tacto. Lo único que pueden percibir es que están agarrando, que están tratando de evitar que esto se pierda). La segunda cosa que va a pasar cuando retengo, es el dolor (sigan aferrando el objeto con fuerza para que nadie pueda quitárselo y vean lo que sigue). Lo que sigue a aferrarse  siempre es el dolor.

El dolor de la mano cerrada, el dolor de una mano apretada que obtiene un  único placer posible, el placer del que no ha perdido, el único placer que tiene la vanidad, el de haber vencido a quien me lo quería sacar,.el placer de “ganar”. Pero ningún placer que provenga de mi relación con el objeto en sí mismo. Esto pasa en la estúpida necesidad de mantener algunos bienes inútiles. Esto pasa con cualquier idea retenida como baluarte. Esto pasa con la posesividad en cualquier relación, aún en aquellos vínculos más amorosos (padres e hijos, parejas). Lo que hace que mis vínculos, sobre todo los más amorosos, sean espacios disfrutables, es poder abrir la mano, es aprender a no vincularnos desde el lugar odioso de atrapar,  controlar  o retener sino de la situación del verdadero encuentro con el otro, que como ya debo haber aprendido en el Camino del Encuentro, sólo puede ser disfrutado en libertad. Mucha gente cree que no aferrar significa no estar comprometido Un concepto que yo no comparto pero entiendo.

La distorsión se deduce de pensar que como sólo me aferro a quienes son importantes para mí, entonces mi aferrarme es símbolo de mi interés y por lo tanto (¿?)… mi no aferrarme queda sindicado como la falta de compromiso del desamor (??). Esto es lo mismo que deducir que como los muertos no toman Coca- Cola, si tomas Coca-Cola te volverás inmortal. Tiene el mismo fundamento pensar que si tu pareja no te cela quiere decir que no te quiere. Que es la misma idea de aquellos que creen que si uno no se enoja no se pone en movimiento. Que es lo mismo que creer que si no te obliga la situación nunca haces nada. Que es la misma idea de que si los abogados no tuvieran un día límite para entregar sus escritos nunca los entregarían (…bueno, eso es cierto). Que es lo mismo que justificar el absurdo argumento de las guerras que se hacen para garantizar la paz. En la otra punta están los que creen lo mismo pero proponen lo contrario: Evitar el sufrimiento del duelo no comprometiéndose con nada ni con nadie.

Creo que es una posibilidad. Una manera de vivir en el mundo, una pauta cultural, enseñada, aprendida y muchas veces ensayada, pero de ninguna manera una posibilidad elegible.

Si uno quiere un seguro contra el sufrimiento, no amar podría ser la prima a pagar. No enredarse afectivamente con nada ni con nadie. Posiblemente no consigas no sufrir pero sufrirás mucho menos; lo que seguramente perderás en el trato es la posibilidad de disfrutar. Porque no hay forma de disfrutar si estoy escapando obsesivamente del sufrimiento. Y la manera de no padecer “de más” no es no amar sino que es no quedarse pegado a lo que no está. La manera es disfrutar de esto y hacer lo posible para que sea maravilloso, mientras dure. Quiero decir, vivo comprometidamente cada momento de mi vida, pero no vivo mañana pensando en este día  de ayer que fue tan maravilloso. Porque mañana debo comprometerme con lo que mañana esté pasando para poder hacer de aquello también una maravilla.

MI idea del compromiso es la del anclaje a lo que está pasando a cada momento y no a lo que vendrá después. Y creo que quedarse pegado a las cosas es vivir cultivando el pasado, cultivando lo que ya no es. Es ocuparme de los tomates que ya no están,, descuidando la lechuga que necesita de mí ahora.

¿Qué pasa si uno se anima a descubrir su relación con el otro cada día, qué pasa si uno renueva su compromiso con el otro cada noche? ¿Será esto una actitud “light”, poco comprometida?

Yo digo que no. La herramienta para no sufrir no debería ser el no compromiso sino el desapego. Si mañana esto que tanto placer te da se termina, sé capaz de dejarlo ir, pero mientras está, TODO debe ser compromiso.

No soy ejemplo de nada pero tengo sobre el punto una postura que comparto con mi pareja. Mi esposa y yo tenemos un pacto entre nosotros que establecimos hace más de treinta años y que determina claramente que el día que alguno de los dos decida que no quiere estar más al lado del otro, deberemos separarnos, no el día después, ese día. Creer que por esto yo no estoy comprometido con mi esposa después de 26 años de casado, me parece una liviandad. Yo creo que vivimos como cada persona que se compromete por amor en lugar de creer que ama por compromiso Y esto no implica aferrar, ni pensar que tu vida depende de ello, ni quedarse colgando del otro, ni retener a nadie. No creo que la solución sea ser “light”. Creo que la solución es estar comprometidamente mientras dure y comprometidamente salirte cuando se terminó.

Comprometidamente pesquisar, detectar y evaluar si esto que tengo es lo que tengo o es el cadáver de aquello que tuve. Y si es el cadáver asumir el compromiso de deshacerme de él. No estoy para nada de acuerdo con la falta de compromiso. Lo que pasa es que creo que compromiso no quiere decir apego, quiere decir poner toda mi energía al servicio de esto que está pasando, y también en función de separarme de lo que se terminó. Y yo digo, a veces no soltar es la muerte. A veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó. Soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente creyendo que tenerlas es lo que nos va a seguir salvando de la caída.

Todos tenemos una tendencia a aferrarnos de las ideas, a las personas y a las vivencias. Nos aferramos a los vínculos, a los espacios físicos, a los lugares conocidos, con la certeza de que esto es lo único que nos puede salvar. Creemos en lo “malo conocido” como aconseja el dicho popular. Y aunque intuitivamente nos damos cuenta de que aferrarnos a esto significará la muerte, seguimos anclados a lo que ya no sirve, a lo que ya no está, temblando por nuestras fantaseadas consecuencias de soltarlo…” Jorge Bucay, El Camino de las lágrimas, editorial Sudamericana, páginas 49 a la 55.

ZOE.

Mi huésped…

Posted in Reflexiones with tags , on 19 junio, 2012 by zoe749

Soy abogada, pero apenas salí de bachillerato como le dicen en mi país, ingresé en la Universidad Central de Venezuela, a través del C.N.U; Centro Nacional de Universidades, presenté la prueba y directo a la universidad, quedé en Sociología, hice seis semestres y por razones personales, no terminé mi carrera, dentro de la carrera ví sicología, carrera que por demás me apasiona, a pesar de que me gradué en derecho en esta misma Universidad, pues mi profesora, Maruja Armada, hablaba de las proyecciones, que si mal no recuerdo tienen que ver también con las fobias, verán, yo por ejemplo, uno de los insectos que no soporto es la cucaracha y si no, pregúntele a Martin, (nuestro amigo, El Mercader); pues según mi profesora, toda esta fobia, todo este asco, tiene que ver con frustraciones mal manejadas, con miedos, dudas, digamos que en palabras de Pablo y Silvio, los cantaautores cubanos, con ese saco de recuerdos que de vez en cuando aflora, saben a lo que me refiero verdad?.

Por otro lado, esas proyecciones también las podemos ver, en los casos en que una persona no nos cae bien, o nos cae gorda, o mal, pues según la sicología puede tener que ver con experiencias pasadas con otras personas, con las cuales hemos tenido rollos, y esta nueva, que se nos presenta y que dicho sea de paso no tiene nada que ver con el asunto, tiene algo de aquélla con la que si lo hemos tenido, por ejemplo, usa el mismo perfume, tiene el mismo timbre de voz, la misma forma de vestir, claro en esto también tiene que ver la química, cosa que no excluyo para nada, pues somos energía, pero digamos que es una de las razones, muy válida para mi, por cierto. 

A esto yo le llamo jugadas de la mente, esta cosa que tenemos dentro, este motor, este robot, este otro yo, este huésped que nos hostiga, nos persigue, este otro ser que a veces nos atormenta y que si no sabemos parar, controlar, logra infinitas veces controlarnos, bien es sabido que usandola inteligentemente se convierte en un aliado, pero pobre de nosotros si nos hacemos sus esclavos, logra hacer con nuestras vidas lo que le place. Por ejemplo, la mente suele asociar circunstancias, hechos, es decir, si una vez te ocurrió algo, dadas tales o cuales circunstancias   y en un mismo ámbito, espacio, hora, persona, objetos; la mente automáticamente, la relaciona y deduce, saca conclusiones y hasta da por hecho un determinado resultado, que ojo, no necesariamente tiene por que ser ese, de alli, la necesidad de confrontar, más no de suponer y si a eso se añade la falta de confianza, en una persona, llámese pareja, familiar etc, la jugada es peor.

No necesariamente si algo nos ocurrió bajo determinadas condiciones tiene por que ocurrirnos de nuevo, pareciera que debemos resetearnos cada cierto tiempo, o dicho en otros términos, limpiar con cierta frecuencia la maleza, esa que a veces no nos deja ver la realidad, pareciera que nuestra mente toma ciertos hechos, los deja allí fijos, los graba y cual sucio en el cristal no permite que entre la claridad del día.

Según he leído, valdría para esto, convertirnos en testigos de nuestra mente, observarla para así saber cómo y en qué momento intenta perturbarnos, controlarnos y generar en nosotros sentimientos incómodos, sustituír sentimientos negativos por positivos y un sin fin de recomendaciones, es cuestión de intentarlo, y a ustedes les ha pasado? y si es así, logran controlarla? qué hacen con su gran y poderoso huésped?, creo que a partir de hoy lo pongo a cortar la maleza, no les parece?

ZOE.

De los hechos a las palabras.

Posted in Reflexiones on 15 junio, 2012 by zoe749

Para aquellos que me han seguido, para los que maravillosamente han dejado huella en mi a través de sus comentarios, para los que por una u otra razón leen este espacio van mis disculpas por haber desaparecido sin dejar un mensaje, una explicación.

Decirles sí, que los he extrañado, que he extrañado este mi espacio, mi refugio, mi pequeño mundo, donde escribiendo…aprendo, pero algo más que eso, les digo, que los hechos han superado las palabras, que algo en mi está cambiando, que lo que he vivido en este casi mes y medio, está produciendo en mi toda una reevolución, que no sigo siendo la misma, la misma romántica, NO.

NO puedo cambiar mi esencia, no, no creo, pero si quizás mi forma de ver la realidad, porque cuando ella te supera, algo en ti cambia, quizás lo que vivo hoy día me sirva para aprender, para crecer, para madurar un poco más, para valorarme un poco más.

Decirles que ratifico mi manera de pensar acerca de mi origen, soy venezolana y eso me enorgullese enormemente, amo mi tierra, mi gente, mi país, y amo a la gente a las personas sin importar su origen, credo, religión, cuando amo a alguién lo amo por ser como es, no por ser de donde es, reitero hoy día que detesto la discriminación, sea esta de la que sea, es más, me parece un gesto de ignorancia.

Ratifico hoy en día que tus derechos no se quedan en el armario de tu casa cuando viajas, que estés donde estés, ellos viajan contigo, que los derechos humanos son irrenunciables, que tienes derecho a ser respetado, escuchado, y que las diferencias que pueda alguien tener contigo, sea por la razón que sea, racismo, egoismo, rabia, odio o cualquier otro tipo de sentimimientos, no le da derecho a faltarte el respeto, a vejarte ni humillarte.

Decirles que los hechos superan las palabras y que son ellos los que te van moldeando como moldea el agua a la roca y que quizás por ello sean los que te hacen más fuerte, mas consciente, más vivo, quizás sea por eso que te hacen valorar más lo que has tenido, lo que tienes, quien eres y de donde vienes.

Decirles que hay que amar con el corazón, pero también con la razón, cosa que me negaba a entender, hoy día, debo decirles que Walter Riso, tiene razón, pero tuve que vivirlo para entenderlo, lo ven, son los hechos los que te enseñan, no las palabras. Por eso cuando aquí escribo, trato de plasmar mis ideas, las ideas de autores con los cuales me identifico, pensamientos etc, pero hoy por hoy les digo, que por mucho que  algo me dejen, nada dejará más huella en mi, que lo que día a día vivo, que lo que otros con su actuar van sembrando en mi.

Que escribo para reflexionar, para a través de este espacio practicar una especie de diálogo conmigo misma, un diálogo escrito de búsqueda y encuentro, un espacio para intercambiar opiniones, un espacio que quizás en muchos aspectos unas veces más otras veces menos, dista mucho de lo que día a día vivo, y les digo, que eso obedece a que soy humana y por lo que anteriormente les he comentado, solo la práctica, los hechos, la vida misma te enseñan, es decir, de los hechos a la palabra, o lo que es lo mismo, “la sabiduria”, no el saber. Señores, a vivir se aprende viviendo, a amar se aprende amando, vivir es equivocarse una y otra vez, es enfrentar el error, es reconocerlo y por qué no, “escribirlo”, pero no al revés.

Decirles que he vivido, muchos sentimientos, muchas emociones hasta ahora no vividas por mi, unas han acariciado mi cuerpo mi alma y mi espiritu, otras lo han erosionado, quemado y maltratado, han arrugado mi corazón, pero que gracias a ellos, los he vivido, palpado y reconocido ya que se han encargado de que los vea, los palpe y los sienta con su actitud, pero eso ha venido de fuera, han pasado por mi y yo seré la que se encargue de que salgan, pues bien no me hacen y hablo de sentimientos de desprecio, odio, repulsión, racismo, sentimientos que me han tocado de cerca como nunca antes en mi vida, debo reconocer que se sienten mal, que te producen enorme tristeza y desolación, pero que a la vez te hacen más fuerte, que lejos de debilitarte te dan poder, sí, poco a poco, claro, primero tienes que digerirlos, entenderlos, reconocerlos y luego dejar que se vayan de donde salieron. A la energía negativa hay que dejarla pasar…

 

Un beso enorme a los que me han seguido, a los que me han leído.

 

ZOE.