Cosas que se pueden hacer cuando estamos tristes.


1.- Ponle color a tu tristeza.

2.- Piensa en lo hermoso que es el espacio exterior, las estrellas, la luna, el sol.

3.- Pídele a alguien que te abrace.

4.- Llora.

5.-Visita una librería.

6.-Escoge flores.

7.-Escucha buena música.

8.-Ordena tu espacio, tu cuarto, tu casa.

9.- Puedes salir con una amiga/o a tomar café, a charlar.

10.-Sube a la montaña con amigos o solo/a.

11.- Si te gusta el mar, ve, encuentrate con él, con su olor, con su brisa, con el paisaje, camina por la arena, siéntela en tus pies, relajate, dejate llevar.

12.- Despierta con el amanecer.

13.- Disfruta de la puesta del sol.

14.- Lee lo que sea de tu agrado, es bueno cultivarse.

15.- Mantente ocupado, ocupa tu mente, aléjala de  pensamientos negativos.

16.- Piensa en el maravillosos regalo que es tuyo, que te pertenece aquí y ahora…la vida.

6 comentarios to “Cosas que se pueden hacer cuando estamos tristes.”

  1. Desde luego que hay que tratar de no consumirse en la tristeza, tenemos siempre que seguir adelante y aunque no sé el cómo, estoy seguro que a los que nos quieren les gustaría vernos superar lo que sea necesario.

    • Ya esa es una fuente de motivación, tener quien nos quiera y nos valore; pienso que también es cuestión de actitud y manejo del tiempo, de hacer terapia ocupacional y de saber que la vida es un momento, tenemos que aprovecharla al máximo. Gracias mil por su comentario, es en sumo valioso para mi.

  2. Hay que mantenerse ocupado, sobretodo mantenerse ocupado. Y también buscar la raiz de esa tristeza, reconocerla, aceptarla y purgarla de nuestro cuerpo haciendo cosas que nos gustan 🙂

    • Hola Aitor, placer saludarte, así es, es como una terapia ocupacional, a mi me funciona mucho, te alejas un poco de tu mente, te concentras en lo que haces, lo disfrutas, quizás te distraes de ti mismo, y cuando te reencuentras, está un poco depurada la relación con tu yo, se ha ido esa dama que de vez en cuando nos visita, a la que a veces le ocultamos el rostro, la eludimos, quizás si entendiéramos que es la misma alegría pero con otro traje, comprenderíamos que no debemos tenerle miedo ni reserva, solo hacer eso, tratarla bien, convivir con ella unos días, luego abrirle la puerta, despedirla, darle un beso y decirle, “hasta otro día”

      • Jajaja yo de hecho no podría vivir sin esa dama, cuando no estoy más o menos triste no se que escribir, solo tengo ganas de escribir cuando creo que hay algo que no va bien y son los únicos momentos en los que tengo algo que decir, y una vez dicho, me siento mejor.

      • Y para que veas que lo haces con mucha fluidez, genial 🙂

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