En la semana del amor.


El amor debe encontrar su objeto en la aceptación del otro tal cual es y no  en la idealización,  en ver a esa persona tal cual es, con sus defectos y virtudes, con sus aciertos y desaciertos, con sus caídas, el amor debe reconocerse en la actividad y no en la pasividad, el amor es un hacer, un accionar, un construir constante, es un trabajo de hormiguitas, es un ir y venir, un dar y recibir, es un fluir de sentimientos como la alegría de tener y compartir con el otro, de ser su compañero en lo bueno y lo malo, en todas las circunstancias que nos presente la vida, deseadas o no, el amor es tomar en cuenta en todo momento a ese ser amado, el amor es verdad, comprensión y solidaridad. Debemos saber y estar conscientes  que toda relación que se prolonga en el tiempo trae aparejados momentos de todo tipo; antagonismo, diferencias y hasta discusiones, pero qué relación no las trae. Del  mismo modo  el amor debe  regocijarse  en la presencia del otro, en estar allí para la persona amada, en su disponibilidad y no en su ausencia, el amor no debe  presuponer el sufrimiento de nadie, no debemos enlazar amor y sufrimiento, el amor por sobre todas las cosas debe suponer alegría y satisfacción de estar con la persona amada, salvando claro está, las dificultades que se nos puedan presentar, por supuesto, propias de nuestros tiempos y circunstancias. Por otro lado debemos estar conscientes, que nuestro amor puede generar pasión o que debe haber cierto grado de pasión en nuestra relación, pero debemos estar claros en que toda pasión es como el alka-seltzer, efervescente, al verterse en el vaso, se forman las burbujitas agitadas, excitadas, pero luego de un instante, se aplacan, se desvanecen en el fondo de tal líquido, la pasión es  perecedera, no obstante, el fin de la pasión, no es igual al fin del deseo sexual ni al fin de la ternura ni del compañerismo. El amor va mas allá de una simple palabra, es un día a día, un eterno compartir, comprender, conocer y aceptar, el amor es la quietud después de la tormenta de la pasión y la electricidad del enamoramiento, el verdadero amor, es el que se mantiene en el tiempo.

 

ZOE

 

 

 

 

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