Me encantas….


Mirarte…un placer inigualable….

Escucharte….regocijo..alegría..como estar cerca de TÍ…

Estar contigo..reír…reñir…amarnos…vernos..disfrutarnos..la gloria…

Necesitar esos besos de embeleso….

Cada momento es el cielo contigo….y no puedo evitar querer más….

Amarte …el cielo y el infierno

Nada ni nadie como TU….

Tan solo esperar que llegues a MÍ…

Alienta mi alma y mi corazón….

Silencio, soledad, recuerdos y anhelos cuando no estás……

Para TÍ con todo mi amor…Jose Redondo Albano…

2 comentarios to “Me encantas….”

  1. José Redondo Albano Says:

    Para tí…por tí..para nosotros…
    Descubre Federico Garcia Lorca.

    EL ÚLTIMO RINCÓN

    El último y el primero:
    rincón para el sol más grande,
    sepultura de esta vida
    donde tus ojos no caben.

    Allí quisiera tenderme
    para desenamorarme.

    Por el olivo lo quiero,
    lo persigo por la calle,
    se sume por los rincones
    donde se sumen los árboles.

    Se ahonda y hace más honda
    la intensidad de mi sangre.

    Los olivos moribundos
    florecen en todo el aire
    y los muchachos se quedan
    cercanos y agonizantes.

    Carne de mi movimiento,
    huesos de ritmos mortales:
    me muero por respirar
    sobre vuestros ademanes.

    Corazón que entre dos piedras
    ansiosas de machacarte,
    de tanto querer te ahogas
    como un mar entre dos mares.
    De tanto querer me ahogo,
    y no me es posible ahogarme.

    Beso que viene rodando
    desde el principio del mundo
    a mi boca por tus labios.
    Beso que va a un porvenir,
    boca como un doble astro
    que entre los astros palpita
    por tantos besos parados,
    por tantas bocas cerradas
    sin un beso solitario.

    ¿Qué hice para que pusieran
    a mi vida tanta cárcel?

    Tu pelo donde lo negro
    ha sufrido las edades
    de la negrura más firme,
    y la más emocionante:
    tu secular pelo negro
    recorro hasta remontarme
    a la negrura primera
    de tus ojos y tus padres,
    al rincón de pelo denso
    donde relampagueaste.

    Como un rincón solitario
    allí el hombre brota y arde.

    Ay, el rincón de tu vientre;
    el callejón de tu carne:
    el callejón sin salida
    donde agonicé una tarde.

    La pólvora y el amor
    marchan sobre las ciudades
    deslumbrando, removiendo
    la población de la sangre.

    El naranjo sabe a vida
    y el olivo a tiempo sabe.
    Y entre el clamor de los dos
    mis pasiones se debaten.

    El último y el primero:
    rincón donde algún cadáver
    siente el arrullo del mundo
    de los amorosos cauces.

    Siesta que ha entenebrecido
    el sol de las humedades.

    Allí quisiera tenderme
    para desenamorarme.

    Después del amor, la tierra.
    Después de la tierra, nadie.

    • El amor es una dolencia rebelde, cuya medicina está en sí misma, si sabemos tratarla; pero es una dolencia deliciosa y un mal apetecible, al extremo de que quien se ve libre de él reniega de su salud y el que lo padece no quiere sanar.

      Ibm Hazm.

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